Cuando el alcalde Enrique Vásquez decidió limitar la capacidad de contratación directa de la gerencia de Aguas y Aguas de Pereira, era muy difícil creer que ese era un asunto de responsabilidad con la empresa, como tampoco lo fue en su momento la increíble "chequera" de 1.000 millones de pesos anuales que se le había dado a María Irma Noreña, quien tenía toda la razón cuando dijo que su echada el pasado sábado 28 de enero fue un acto político y no mediaron razones técnicas. Teniendo en cuenta los antecedentes no podía ser de otra manera.

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